Descripción
Boccadasse es el antiguo pueblo de pescadores de Génova: casas de colores pastel apiñadas alrededor de una pequeña bahía, barcas varadas en la orilla y una iglesita junto al mar, al final del paseo marítimo de Corso Italia, a unos 5 kilómetros del centro.
La ciudad lo ha rodeado, pero el pueblo se ha quedado casi como debía de ser hace uno o dos siglos. Y no es un decorado de postal para turistas: algunos pescadores todavía trabajan aquí, junto a heladerías, restaurantes y pequeñas galerías de arte.
El corazón es la piazza Nettuno, la placita abierta a la playa. En lo alto del pueblo está la iglesia de Sant'Antonio di Padova, construida a principios del siglo XVIII por los pescadores: de sus paredes cuelgan maquetas de barcos dejadas como exvotos, recuerdos de los dramas de la gente del mar.
Detrás de la iglesia se abre el mirador Edoardo Firpo, la terraza desde la que se ve todo el pueblo desde arriba, con una placa que reproduce los versos que el poeta dedicó a Boccadasse. Desde aquí se baja por una escalinata o por la via Aurora, una típica crêuza ligur.
Otra crêuza sube al Capo di Santa Chiara, dominado por el castillo Türcke, una mansión de estilo medieval diseñada por Gino Coppedè en 1903. Desde el mirador la vista recorre la costa de levante hasta el promontorio de Portofino.
El nombre quizá venga de «bocca d'asino», boca de burro, por la forma de la bahía, pero es solo la hipótesis más citada. Una leyenda cuenta que el pueblo lo fundaron hacia el año 1000 unos pescadores españoles que se refugiaron aquí de una tormenta: de su capitán vendría el apellido Dodero, todavía frecuente en la zona.
Más segura es la tenacidad de los vecinos: cuando en 1915 se abrió el Corso Italia, el proyecto quería prolongarlo hasta las mismas casas, y su oposición lo frenó.
Por eso el tráfico, al llegar a la iglesia de Sant'Antonio, gira hacia el interior y deja el pueblo intacto. Gino Paoli, que vivió mucho tiempo en la salita di Santa Chiara, dedicó una canción a Boccadasse. Y Andrea Camilleri hizo vivir allí a Livia, la novia genovesa del comisario Montalbano.
La ciudad lo ha rodeado, pero el pueblo se ha quedado casi como debía de ser hace uno o dos siglos. Y no es un decorado de postal para turistas: algunos pescadores todavía trabajan aquí, junto a heladerías, restaurantes y pequeñas galerías de arte.
El corazón es la piazza Nettuno, la placita abierta a la playa. En lo alto del pueblo está la iglesia de Sant'Antonio di Padova, construida a principios del siglo XVIII por los pescadores: de sus paredes cuelgan maquetas de barcos dejadas como exvotos, recuerdos de los dramas de la gente del mar.
Detrás de la iglesia se abre el mirador Edoardo Firpo, la terraza desde la que se ve todo el pueblo desde arriba, con una placa que reproduce los versos que el poeta dedicó a Boccadasse. Desde aquí se baja por una escalinata o por la via Aurora, una típica crêuza ligur.
Otra crêuza sube al Capo di Santa Chiara, dominado por el castillo Türcke, una mansión de estilo medieval diseñada por Gino Coppedè en 1903. Desde el mirador la vista recorre la costa de levante hasta el promontorio de Portofino.
El nombre quizá venga de «bocca d'asino», boca de burro, por la forma de la bahía, pero es solo la hipótesis más citada. Una leyenda cuenta que el pueblo lo fundaron hacia el año 1000 unos pescadores españoles que se refugiaron aquí de una tormenta: de su capitán vendría el apellido Dodero, todavía frecuente en la zona.
Más segura es la tenacidad de los vecinos: cuando en 1915 se abrió el Corso Italia, el proyecto quería prolongarlo hasta las mismas casas, y su oposición lo frenó.
Por eso el tráfico, al llegar a la iglesia de Sant'Antonio, gira hacia el interior y deja el pueblo intacto. Gino Paoli, que vivió mucho tiempo en la salita di Santa Chiara, dedicó una canción a Boccadasse. Y Andrea Camilleri hizo vivir allí a Livia, la novia genovesa del comisario Montalbano.