Descripción
El Bigo es la grúa blanca de Renzo Piano que se alza sobre el Porto Antico de Génova: un haz de mástiles de acero abiertos en abanico sobre el agua, con un ascensor panorámico que sube girando por encima del puerto y del casco antiguo.
Su nombre y su forma vienen de los bighi, las grúas de carga que antaño abarrotaban los muelles para mover las mercancías de los barcos. Piano lo diseñó para la Expo de 1992, que celebraba los quinientos años del viaje de Colón.
Lo más querido es el ascensor panorámico: una cabina para unas treinta personas que sube despacio hasta los 40 metros dando una vuelta completa sobre sí misma. Así nadie se queda en el lado equivocado del cristal.
Desde arriba distingues el puerto con sus barcos, los tejados y campanarios del casco antiguo y las colinas que cierran la ciudad por detrás. Una locución grabada en varios idiomas y algunos paneles te ayudan a reconocer palacios y monumentos.
El Bigo no es solo un mirador. Con sus tirantes, sus dos brazos más largos sostienen la gran estructura tensada de la Piazza delle Feste, una cubierta clara y luminosa que en invierno protege una pista de patinaje sobre hielo y durante el resto del año, conciertos y eventos.
Las cifras explican por qué ingenieros y arquitectos aún lo estudian: unas 400 toneladas de acero y 3 kilómetros de cables, con el mástil principal de 2,3 metros de ancho. Todo descansa sobre una pequeña isla artificial en medio de la dársena, anclada al fondo marino.
Antes de montarlos, los mástiles se probaron en el túnel de viento de la Universidad de Bristol, para asegurarse de que resistirían las ráfagas que barren el puerto. Los cálculos eran de Peter Rice, el ingeniero que ya había trabajado con Piano en el Centro Pompidou de París.
La idea de Piano era sencilla: construir para una fiesta obras que siguieran siendo útiles después, cuando se apagaran las luces de las celebraciones colombinas. Hoy el Bigo aparece en el logotipo del Porto Antico y es, junto con el Acuario y la Biosfera, uno de los símbolos de una Génova que ha recuperado su mar.
Su nombre y su forma vienen de los bighi, las grúas de carga que antaño abarrotaban los muelles para mover las mercancías de los barcos. Piano lo diseñó para la Expo de 1992, que celebraba los quinientos años del viaje de Colón.
Lo más querido es el ascensor panorámico: una cabina para unas treinta personas que sube despacio hasta los 40 metros dando una vuelta completa sobre sí misma. Así nadie se queda en el lado equivocado del cristal.
Desde arriba distingues el puerto con sus barcos, los tejados y campanarios del casco antiguo y las colinas que cierran la ciudad por detrás. Una locución grabada en varios idiomas y algunos paneles te ayudan a reconocer palacios y monumentos.
El Bigo no es solo un mirador. Con sus tirantes, sus dos brazos más largos sostienen la gran estructura tensada de la Piazza delle Feste, una cubierta clara y luminosa que en invierno protege una pista de patinaje sobre hielo y durante el resto del año, conciertos y eventos.
Las cifras explican por qué ingenieros y arquitectos aún lo estudian: unas 400 toneladas de acero y 3 kilómetros de cables, con el mástil principal de 2,3 metros de ancho. Todo descansa sobre una pequeña isla artificial en medio de la dársena, anclada al fondo marino.
Antes de montarlos, los mástiles se probaron en el túnel de viento de la Universidad de Bristol, para asegurarse de que resistirían las ráfagas que barren el puerto. Los cálculos eran de Peter Rice, el ingeniero que ya había trabajado con Piano en el Centro Pompidou de París.
La idea de Piano era sencilla: construir para una fiesta obras que siguieran siendo útiles después, cuando se apagaran las luces de las celebraciones colombinas. Hoy el Bigo aparece en el logotipo del Porto Antico y es, junto con el Acuario y la Biosfera, uno de los símbolos de una Génova que ha recuperado su mar.